Nueva boda. Nueva historia que os traigo en el día de hoy. Una historia a caballo entre las vecinas localidades de Villa del Río y Andújar, con un fruto en común llamado Alejandra. La historia de la boda de Tere y David.
De nuevo, junto a mi compañero Garphy Film, tomamos rumbo hacia Villa del Río, escenario donde tuvo lugar la primera parte de este gran día para la pareja.
La tarde comenzaba apacible, la lluvia se tomó una tregua dentro de este mes de marzo tan atípico si lo comparamos con el de años anteriores. Llegamos a casa donde se encontraba David, junto a amigos y familiares. La madrina se encontraba en los últimos ajustes de mantilla española. En el ambiente se palpitaba ese nerviosismo típico de última hora, y que, a medida que pasaban los minutos, aumentaba.
David comenzó a vestirse su chaqué de Manuel Ruiz. Su madre, la madrina, lo supervisaba. Todo iba bien hasta que… ¡¡los zapatos!! ¿dónde están los zapatos? Sin duda alguna, esta fue la anécdota del día. Todos los allí presentes se pusieron a buscar los zapatos, removiendo cielo y tierra, hasta que dieron con su paradero. Anécdota simpática, de la que su recuerdo seguro que vendrá acompañado de una sonrisa.
Junto a David también se encontraba su hijo, David jr., que quiso acompañarle en estos momentos tan importantes.
Una sorpresa nos esperaba poco antes de salir de casa del novio, un complemento perfecto para su chaqué: Una chistera puso la guinda en el atuendo de David, que del brazo de su madre y madrina, esperó hasta la hora fijada para tomar rumbo hacia la iglesia.
Mientras fuimos hacia casa de la novia, donde estaba en sesión de peluquería, llevada a cabo por el prestigioso estilista Juan Valera. El maquillaje, previamente concluido, fue de la mano de Mari Carmen Moreno.
A diferencia de David, Tere se encontraba súper tranquila. No tanto sus hermanas y madre, las cuales se encontraban pendientes de una personita muy especial para la pareja, el fruto de la unión entre ambos. Su hija Alejandra. Un torbellino de felicidad y salero, que nos conquistó a todos con su gracia.
El tiempo iba pasando, y Tere se enfundó en su vestido, de la firma Pronovias.
Con ayuda de sus hermanas se puso los zapatos, de Calenda, y la cola del vestido. Su hermano pequeño la perfumó.
Un detalle faltaba, y su estilista, Juan Valera, se lo colocó. Una magnífica tiara artesanal, llevada a cabo por Maina Atelier.
De manos de su padre y padrino, recibió su ramo de novia, realizado, junto con el exorno floral de la parroquia, por Floriplant.
Llegó el momento de salir de casa del brazo de su padre. Justo al pisar la calle se encontraron con una sorpresa: una cantaora flamenca les deleitó con la famosa sevillana “La niña” de Ecos del Rocío. Ahí fue cuando los sentimientos brotaron en forma de lágrimas a través de sus ojos.
De ahí tomamos rumbo hacia la Parroquia de la Inmaculada. Allí se encontraba Inma Aceituno, de Las bodas de Zuhayra, wedding planner, controlando magníficamente los tiempos y todos los detalles de cuanto iba a acontecer.
La ceremonia estuvo cargada de emoción, sobre todo cuando las hermanas y hermano de Tere les dedicaron unas palabras a los novios. Todos los momentos amenizados con la banda sonora de un piano.
Tras la lluvia de arroz de la salida y mientras los invitados tomaban rumbo hacia Salón “La Caseta” de Montoro, donde se llevaría a cabo el convite, tomamos unos minutos para hacerle una pequeña sesión de pareja a los novios, eligiendo el entorno de la ermita de la Virgen de la Estrella, como suele costumbre en el municipio.
Ya en La Caseta, salón de celebraciones de Montoro, todos disfrutaron de una gran fiesta desde el primer momento, amenizada por Bailamelon. También participaron Entre mares, animadoras que estuvieron al cuidado y entretenimiento de la pequeña Alejandra; Mi arte impresiones, encargados de la mesa dulce, y Captúrame fotomatón.
Os dejo con el resumen fotográfico de este gran día para Tere y David.